El salario emocional, la clave de los empleados felices

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Que el dinero no lo es todo es mucho más que una frase hecha, sobre todo si hablamos de empleo. Está claro que es clave, pero valoramos cada vez más el salario emocional y las compañías lo saben. Pero, ¿a qué nos referimos? Lo podríamos definir como aquellos incentivos adicionales que aporta la empresa y que consiguen, retener el talento y que sus trabajadores se sientan a gusto. Te lo explicamos:

  • Buen ambiente. Es fundamental porque a todos nos gusta trabajar en un entorno tranquilo, sin conflictos, con compañeros que se ayuden y jefes que sepan escuchar. En este punto, desarrollar una cultura de empresa es clave.
  • Oportunidades de mejora. La mejor manera de implicar a un profesional es identificarlo con los valores de la empresa y ofrecerle oportunidades de crecimiento dentro de ella, ganando en estabilidad.
  • Flexibilidad. La calidad de vida es clave y muchas empresas ya instauran el horario flexible, en el que los propios empleados se pueden organizar en función de sus tareas. También es muy valorable, lógicamente, las facilidades para conciliar la vida laboral y familiar.
  • Formación. Muchas empresas ofrecen un programa de formación continua para que sus profesionales sigan aumentando sus conocimientos y aptitudes, lo que además crea una fidelización aún mayor.
  • Comunicación interna. También es clave, que los empleados se impliquen es clave y una comunicación a nivel interno debe ser eficaz, para que todos, de arriba abajo y al revés, se escuchen.

El salario emocional, por lo tanto, es clave para sentirse cómodo en el trabajo y dentro de la compañía, porque además es sinónimo de estabilidad. Debe ser una fusión de varios aspectos, como formación, objetivos y diálogo entre todos, pero con un objetivo común: conseguir empleados felices.